jueves, 24 de julio de 2014

Cuando el Odio y el Fanatismo pueden más que el Amor.

Otra vez, muertes, terror y guerra en el medio oriente. Iraq, Siria o Afganistán, que son los países de peores conflictos internos  gracias al fanatismo y la ambición o como siempre, como hace muchos años el conflicto árabe de palestinos e Israel, copa las portadas noticiosas y deja muertos inocentes, sobre todos niños. Muchos niños. Quien es Goliat, quien el gigante? Quien se defiende, quien ataca Quien tiene la razón? De quien es la culpa? Son las preguntas que siempre nos hacemos en este viejo y triste conflicto. Ahora y nuevamente la verdadera pregunta es:
- ¿quién paga las consecuencias?
- ¿Que se alienta con esta guerra?
Preguntas muy claras y sencillas cuyas respuestas todas sabemos, pero la gran mayoría viramos la cara y fingimos no saber contestar. Este viejo conflicto ha generado tal cantidad de energías negativas y bajas pasiones que de seguro su influencia da la vuelta al globo y toca a cada una de nuestras almas. ¿Es acaso que el odio puede más  el amor¿ ¿El maligno es más fuerte que el Dios del bien?, en este caso la respuesta es obvia, Si. Pues haremos solo referencia al caso triste de las consecuencias de este conflicto, en los niños. Solo en los niños, que de seguro son los más inocentes y los más perjudicados.
No vamos a mencionar cifras, pues varían de acuerdo a la fuente, ni a poner las tristes imágenes pero solo mencionando el desbalance de víctimas civiles de los dos bandos desde 1948 da una clara idea de que cantidad de niños victima de sus padres o gobiernos hay. Paremos a pensar  en estos niños que no tienen ni la mínima idea de por qué caen las bombas, cohetes o los militares les infunden miedo. Como se le explica a un niño de 9 o 10 años lo que sucede desde que sus abuelos vivían y que ellos no entienden, pero sufren. Ello nunca lo entenderán, pero repito, lo sufren día a día. Cada día de sus vidas está lleno de miedo, terror y sobresaltos por lo que les rodea. En el conflicto y la guerra actual palestino-israelí muere un niño cada hora!!! Cada día que pasa su niñez se ve cada vez más turbada por algo cruento y que les es ajeno. Cuantos niños, ya sean palestinos (que son la gran mayoría) o israelíes han muerto por esta guerra desde 1948, o han sufrido sicológica y traumáticamente el conflicto, varios miles. Cuantos niños han perdido su casa, han tenido que ser desplazados, han perdido sus padres, sus escuelas, su infancia. Cuantos niños sufren el miedo de los bombardeos y la destrucción de su tierra. ¿Por qué, el sufrimiento de los niños es menos importante que el nuestro?
Este artículo puede que no interese a nadie, ni llame la atención en el conflicto, solo es una reflexión personal que me ayuda y me permite expresarme libremente al respecto, condenando la violencia, como masón y como ciudadano. Para que mi conciencia trate de estar más tranquila y yo, conmigo mismo. Cualquiera de nosotros puede responderse las preguntas arriba mencionadas. Y es lo que hemos tratado de resaltar aquí. No busco culpables, solo que las consecuencias no sean tan fatales y  que seamos más consientes de ello.
Quien paga las consecuencias del conflicto? Los niños, inocentes en todo momento.
Que se alienta con  este guerra? El odio, el rencor y el fanatismo, enemigos irreconciliables de amor, lo más bello del género humano y no creo es lo que deseamos a la humanidad.

Mi conciencia queda impávida al ver las crudas imágenes de cadáveres de niños, no me importa el culpable, me interesa  la víctima, que solo es un niño inocente, que puede ser tu nieto, tu vecinito, tu sobrino o tu hijo. No le pidas a Dios que detenga la violencia, detenla tu para tu Dios. Has que tu ciudad sea santa para gloria de tu Dios.

miércoles, 16 de julio de 2014

Discurso de aniversario en la RL:.Aurelio Miranda Álvarez

V.M.  de la R.L. “Aurelio Miranda Álvarez” ,
 V.H. Roberto Arzaga Zequeira:

Agradezco a este Respetable taller su especial invitación para festejar su aniversario de fundación. Con anterioridad el V.H. Bárbaro Rodríguez miembro de este Cuadro había solicitado mis servicios para la oratoria en una Consagración de Matrimonio, por lo cual manifiesto aquí mi agradecimiento, así como por su apoyo en la transportación y datos facilitados para elaborar este discurso. Ineludiblemente incluyo en estas satisfacciones al Ex – Maestro y Q. H. Lázaro Coto, defensor de la paz y la cordialidad, con quien he compartido labores fraternales muy importantes y ahora me brinda sus conocimientos profesionales, como asesor, en asuntos históricos y  metodológicos. Reciba también mi agradecimiento el Ven. Maestro de esta R.L., Q.H. Roberto Arzaga Zequeira por su amabilidad y confianza en esta invitación y por su mediación en asuntos de relevancia y trascendencia masónicas. Reciban todos los hermanos de “Aurelio Miranda Álvarez” mi gratitud.
Traigo la grata encomienda del Venerable Maestro de la R.L. “Asilo de la Virtud” de Cienfuegos, Ibraim Evangelista Mora Yera, de dejarles el saludo y las felicitaciones de sus hermanos y el suyo propio  por este aniversario que celebramos.
Este festejo junto a las representaciones de las hermanas logias aquí presentes reviste un carácter sensible dada la connotación que adquiere con las actividades que estamos desarrollando en bien de la fraternidad desde hace algún tiempo.
Mis sentimientos hacia el patronímico de esta logia lo llevo entrañablemente desde que trabajé como Director del Museo Nacional Masónico, institución que también evoca al insigne masón Aurelio Miranda Álvarez al llevar su nombre.  Fue entonces cuando comencé a indagar para conocer quien había sido este sobresaliente hermano que para algunos resultaba soberbio por su rectitud y severo carácter. No obstante, para la mayoría fue un masón muy virtuoso y esa cualidad debió ser motivo fundamental para fundar en 1952 esta logia que siente el orgullo de llevar su nombre. Aquellos HH. que criticaron el carácter honrado, sobrio, enérgico y recto del I.H. Aurelio Miranda Álvarez no repararon en la envergadura de la necesidad de sus exigencias. Pero esas exigencias se las aplicaba a sí mismo, de tal forma que presenta su renuncia al cargo de Gran Maestro en el año 1911 debido a la pérdida de su imprenta, la cual era su medio de subsistencia. Por esta acción lo llamaron soberbio, despectivamente. Según escribió el Benemérito de la Orden, V.H. Emilio Jorge Reyna Dubois en un ensayo acerca de este tema, esa renuncia ocurrió porque Miranda entendió que el Gran Maestro de la masonería no puede ser un hombre que no tenga recursos con qué vivir.  
Esta brillante expresión de ética puede ser una de las razones por lo cual los masones de antaño plantean que la masonería ha perdido mucho en su esencia. En este sentido creo que no sería consecuente con mis deberes si no expresara en este breve discurso mi apreciación del entorno fraternal sabiendo que en nuestra Institución estamos ante un panorama masónico nada atractivo, insólito y casi intolerable para el buen juicio. 
Hasta hace poco en nuestros discursos  ejercíamos la crítica hacia las cosas  que nos parecían incorrectas, presumiendo que mediante este método fueran escuchadas nuestras observaciones con la esperanza de que las mismas podían ser superadas. En esos discursos se presentaban reparos a las conductas alarmantes que emanaban de los directivos masónicos, sin embargo,  como respuesta a aquellos reclamos fuimos preteridos y difamados sin pudor. Recuerdo que, en un aniversario, un Gran funcionario eufórico por su elección calificó de  escoria a los otros hermanos no elegidos.
En aquellos momentos, como en la actualidad, había una parte importante de hermanos  que estaban previendo lo que hoy ocurre. En el discurso central  del reciente aniversario de la R.L. “Caballeros del Sol” el Ex – Maestro Luis Stive Ocaña expresaba su inquietud al escuchar la frivolidad con que se trataba el asunto de la suspensión de las relaciones de más de cinco Grandes Logias con la nuestra. Ahora en el ámbito interno todo empeoró y se hacen esfuerzos por solventar  los desmanes con medidas desacertadas que incrementan la decepción.
Lo que está sucediendo en nuestra institución a algunos no nos sorprende. Todo esto es consecuencia de la distorsión provocada por falsos conceptos de fraternidad que se ha inoculado entre nosotros, donde prevalecen las relaciones profanas  por encima de las masónicas.  Esta distorsión ha conllevado a que los masones le resten valor a la palabra hermano reforzándola con la frase de “mi amigo además”.
Ya se había dicho que las dificultades que atravesaban nuestros directivos tenían su origen en la ausencia en ellos de una filosofía de vida y de cultura masónicas.  Sabemos que las logias realizan el trabajo moralizador en la masonería, pero, ¿De qué amor y protección a sus hermanos le podemos hablar a los que llegan sanos y a los que están sanos aún, si la confabulación  es un recurso para obtener cargos?, ¿De qué conducta y estudios para elevar el espíritu podemos hablarles a los que llegan confiados a practicar las obras nobles de la masonería si cuando miramos a nuestro alrededor la falta de educación, la indisciplina y la ignorancia  reinan en nuestros recintos?, ¿Qué moral se les puede exigir a nuestros hermanos en los talleres si la referencia que recibimos es de dudosa ejemplaridad a cualquier nivel?, ¿De qué prudencia vamos a hablar si las acciones de quienes deben dar el ejemplo expresan lo contrario?, ¿De qué honradez y valor vamos a hablar si el rumor,  la hipocresía y la falta de firmeza es ya una práctica común?  A estas cosas me refiero cuando hablo de carencia de una filosofía de vida masónica. Esa carencia de filosofía acarrea el abandono de la ética.
Los perjuicios materiales que se le han ocasionado a nuestra institución son altos, pero son punibles y pueden resarcirse a cualquier plazo. Sin embargo no podemos olvidar una máxima que dice –Difama que algo queda-.  Lo que no tiene marcha atrás es el descrédito de los hombres por falta de moral, que aunque no produzca un daño material sí pone en tela de juicio y conspira contra el decoro que proclama la Institución Orgánica de la Moralidad.
Tenemos que tener presente que quien desee entrar por el sendero de la virtud debe aprender a pensar por sí mismo, pero con un pensamiento honrado, lo cual no es cosa fácil, porque hay en el mundo profano y hasta en nuestra institución mucho pensamiento erróneo y mucho temor infundado, y el que se deja esclavizar por ellos, podrá disfrutar de sus logro brevemente, pero no podrá progresar.  Todo pensamiento ávido, por elevado que sea su objeto, es una cadena que ata. Aún desechando todo pensamiento egoísta puede ser que subsista el deseo de ver el fruto de tu labor, es decir, si ayudas a alguien pero deseas que este se dé cuenta del beneficio que le has hecho para que te lo agradezca, no habrá pureza en esa acción, ya que alberga la esperanza de la recompensa.
Venerable Maestro y QQ.HH., quienes hacemos acto de presencia en estas actividades masónicas en las circunstancias actuales, somos portadores del mensaje de  tenacidad y de la convicción de que la masonería aunque proclama la tolerancia  no es obra para resignados. Ya debe estar cerca el tiempo en que nuestro discurso, sin dejar de ser crítico, se haga eco de temas positivos en los aniversarios y otros actos.
Hoy se cumplen 62 años de la fundación de este taller, que bajo la dirección de sus distintas directivas se ha mostrado a la altura de su paradigma Aurelio Miranda Álvarez para beneficio de la masonería en nuestra jurisdicción.  Hoy es un día para ensalzar los momentos buenos. Hoy debemos rendir homenaje póstumo a los fundadores de esta querida logia, al V.H. Alejandro López, quien fuera miembro de la R.L. “Hijos de la luz” y participo además en la fundación de la R.L. “José Nakens”; al V.H. Erasmo Juliachi Ardewol, grado 33, fallecido,  ejemplo del trabajo en la institución a quien se le honra  mediante la creación del diploma por el Trabajo Masónico, que lleva su nombre;  al V.H. Rafael Aguet Charita, fallecido, también ejemplo de laboriosidad, y al V.H. Lorenzo Hernández, quien formara parte de la primera iniciación que se efectuó en este taller, siendo numero uno de la logia y  lleva el alto honor de ser el Padre Espiritual de este Cuadro.
De igual forma debemos mencionar, entre otros a los Ex – Maestros Francisco Pérez medina (f), Idelfonso Ortega (f); Favio Feliciano, Orador por excelencia a quien llamaban El sinsonte de las Ultra Marinas (f); Vicente Trimiño Ares Sosa (f); Tomas Rodríguez Estrada, David Fernández; Rogelio Tadeo;  José Lee King y Pedro Calzada.
Dentro de la nueva generación de Ex - Maestros debemos mencionar a: Nelson Martínez, Lazaro Coto, Jorge Serpa, Manuel Aballi, Humberto Gárciga , Joel Zoberan, Cesar Ruiz San Emeterio, Miguel Ángel Gonzales, Ángel Álvarez, Jorge García y Armando de la Varga.
Hoy es un momento para  recordar algunas acciones que honran a este dinámico taller que cuenta dentro de sus labores el haber tenido la iniciativa de fundar  las Conjuntas de logias Ultramarinas, sin dudas, una de las más sólidas del país. De igual forma, de esta logia surgió la idea de designar como Padre Espiritual del circuito ultramarino al Q.H. Ángel García, uno de los masones de severos principios, de estoico y honrado criterio en su defensa de la verdad, a quien patentizamos, por su ejemplo, nuestro reconocimiento y agradecimiento en este aniversario.
QQ.HH, a pesar de cualquier contrariedad que aparezca a nuestro paso les exhorto a no dejar de creer en el mejoramiento humano, en el amor fraternal entre hermanos y a mantener la practicar de la tolerancia,  sin descuidar el cumplimiento de la ley; a mantenernos en unidad, pero no en unicidad, descartando todo pensamiento unívoco y omnímodo que sean lesivos al legítimo carácter democrático propio de la masonería simbólica. Sé que estas preocupaciones están latentes en todos los que amamos  la masonería con el sano interés de que nuestra institución siga sirviendo con su buen ejemplo a nuestro país como fuerza viva  de la sociedad, pero este resultado no depende ya del esfuerzo de un gran grupo sino de la decisiva y buena voluntad de esta gran mayoría. 
Muchas gracias.
Ernesto Luís Ocaña Gallardo, Ex – Maestro de Minerva.



miércoles, 9 de julio de 2014

Continúan trabajos de reparaciones en el Asilo Masónico cubano

A pesar de no disponer del cemento para continuar trabajando en las
reparaciones, la Respetable Logia Raciel Martínez Andreu, se hizo presente el fin de semana para comenzar el descorche de las paredes exteriores del Pabellón Chávez, este pabellón, al cual se le hace una reparación capital y que al concluir los trabajos podrá albergar 30 ancianos.
Los trabajos en la parte interior de este pabellón se encuentran bastante
adelantados, ya han sido resanadas las paredes y la mayor parte de los
techos, ya se encuentran en proceso de instalar las áreas de duchas y
sanitarios, hoy detenidas por la falta de cemento.
También estamos trabajando en la reparación de los techos y columnas de las galerías del Pabellón Yodu.
Esperamos que pronto llegue el cemento y podamos continuar con los trabajos que hoy se han detenido.
Les recordamos a todos, que los hermanos masones, ajefistas, candidatos y personas sensibilizadas continúan trabajando los fines de semana preparando las condiciones para cuando se reanuden los trabajos de los albañiles.

Con mi abrazo de siempre.

IPH. Lázaro F. Cuesta Valdés 33º

Soberano Gran Comendador












viernes, 6 de junio de 2014

Capacidad masónica de los pueblos de origen español

La especie «la Masonería que no habla inglés no es Masonería», es un reto gratuito e injusto lanzado por el difunto Dr. Robbins al rostro de los masones del mundo, del cual no se haría solidaria ni su Gran Logia de Illinois ni ninguna otra norteamericana. No seré yo, por cierto, el que venga aquí á recoger el guante tan impremeditadamente arrojado: campeones tienen los latinos y germanos más obligados á hacerlo; pero siquiera séame permitido
en estas líneas dar salida de algún modo, como válvula de escape, al vapor que tanto tiempo hace está en mi pecho comprimido, y aliviar, tal vez, el escozor que en mi espíritu produjeran semejantes palabras.
Esa igualdad abstracta en todas las instituciones de todos los tiempos y todos los pueblos es una quimera que sólo los espíritus estrechos ó malsanos han querido ó han pretendido encontrar. Ni aun ¡a Iglesia católica, la mayor de las colectividades civilizadas, ha podido lograrla. Sálvense los principios, los dogmas, evolucionen todos al mismo fin y habremos logrado nuestro ideal.
La Masonería actual ó especulativa es una Institución puramente inglesa, hecha por el pueblo inglés para ellos mismos y extendida más luego al resto del universo porque se comprendió su utilidad. ¿Podría en absoluto coadyuvar á ese en cualquier otro pueblo la mi misma manera que lo hace el inglés? ¿Son acaso los hábitos de este último, sus costumbres, su medio ambiente, su historia, su cultura, la de las demás naciones? Claro que no.
¿Pues cómo puede pretenderse que por ese camino se llegue al mismo fin?
En el inglés domina su extremado individualismo, es disciplinado, socialmente hablando, subordinado en sus jerarquías, hereda de los normandos sus hábitos de organizador y dominador, á lo que le ayuda su situación geográfica; de los celtas recibió el instinto de la fraternidad y el amor á la sociedad, aunque á primera vista parece excéntrico y hasta huraño, pero en su fondo es todo lo contrario.
Puede que no sea tan sensible como el latino, ni que tenga tanta imaginación, ni cree con tanta facilidad, pero todo eso lo suple con la confianza que tiene en sí mismo, con el espíritu de investigación, con el respeto incondicional á la ley y con el culto que rinde al éxito.
Es religioso, pero no fanático; acata la religión como base de la moral y hace esfuerzos inauditos para perfeccionarse.
En política, evoluciona constantemente y de ese modo ha logrado tener un Gobierno estable, democrático en su base, aunque su aristocracia sea de las más exigentes; es monarquía en el nombre, república de hecho, ha dado entrada al sufragio y se la está dando al socialismo, alberga en su seno á todos los proscriptos de la humanidad, ha educado sus colonias bajo la base de la libertad, y, aunque tenga sus lunares, como Juana de Arco y Santa Elena, tiene también sus glorias, que son innúmeras, consiguiendo hoy ser el pueblo más libre del mundo. Pues fue en ese pueblo, protestante, y no muchos años después de su revolución, en la que primero que Francia desafió el derecho divino de los reyes, que se desarrolló la Masonería. Amante el inglés más del fondo que de la forma, dio á la nueva institución el tipo de su Iglesia, el canto sustituyó el aparato de la Liturgia católica, la leyenda hiramítica no dio lugar al discurso y al fantaseo neolatino; pensaba más que sentía.
¿Podría decirse lo mismo del pueblo español?
No creo necesario detenerme mucho en presentaros la psicología de un pueblo con el cual estamos tan ligados y cuyos representantes abundan tanto aquí. Plumas tan bien cortadas como las de Altamira y Sanz y Escartín entre los españoles, Fouillée y Le Bon entre los franceses, y otros muchos, lo han pintado más ó menos exactamente. Muy pocos han sido los imparciales, abundando los que cometen la mayor de las injusticias al negarle el derecho de evolucionar también y creerlo aún en la Edad Media, entre autos de fe ó impulsados locamente por Amadís de Gaula ó Palmerín de Inglaterra. No, la España de  hoy no es la de Rodrigo de Vivar, ni el espíritu del Cardenal Cisneros preside las aulas universitarias; lentamente ella se desarrolla y sabe aprovecharse de sus lecciones.
No hay duda que el espíritu caballeresco y romántico aún domina; que la sensibilidad irritable y el exceso de amor propio no son muy difíciles de encontrar; que la indisciplina es la comidilla diaria; que á menudo la violencia se sobrepone al maduro juicio; pero también es cierto que existe en ese pueblo una gran voluntad, una gran resistencia, una tenacidad inmensa, que si antes se evidenciaban en sus luchas de doscientos años contra los romanos y de ochocientos contra los musulmanes, hoy se comprueba con su campaña en contra de su mismo desgobierno y en pro de la cultura y de la libertad de sus masas sociales.
El espíritu conquistador del siglo XVI, tanto en lo religioso como en lo político, va cediendo á la piqueta del libre pensamiento. Ni Corteses ni Pizarros existen ya para conquistar indios, ni Teresa de Ahumada ni Francisco Javier resucitarán para conquistar almas.
Es cierto, en medio de todo, que el carácter español ha degenerado; cúlpese de ello á la Inquisición (con perdón de JD. Juan Valera), que apoderándose de las conciencias quitaba al pueblo toda iniciativa, toda vida propia; cúlpese de ello al monaquismo, que al mismo tiempo que le robaba brazos á la agricultura y á la industria, infundía el fanatismo y la ignorancia; cúlpese de ello á América, cuyo oro, entrando á mares, infundía la idea de la ociosidad, la indiferencia por el trabajo material y el desdén por las profesiones y la ciencia.
Pero el estado moral y social actual de España deja mucho que desear todavía. La inmensa mayoría del pueblo cree aún que el Gobierno hace al pueblo y no el pueblo al Gobierno; la Iglesia tiene privilegios tan extraordinarios, que resulta una rémora; la instrucción pública progresa á paso lento, porque  no se le perdonan trabas; el pueblo está abrumado por las sargas públicas; la falta de población no deja desarrollar la industria que quiere tomar impulso, y parte de esa misma población hoy emigra á América en busca de lo que en casa no encuentra. ¿De qué le sirve á ese pueblo ser sufrido, tenaz y perseverante, si le faltan elementos reflexivos y prácticos, suficientemente altruistas que lo dirijan?
Ahora decidme, hermanos: ¿tiene la Masonería el mismo campo de acción en Inglaterra que en España? ¿Es por ventura la misma labor en uno y otro lado? ¿Deben ser las mismas armas de que se valgan los masones de uno y otro pueblo? ¿Cuál victoria será mayor cuando se logre?
Pero no es solamente España la que es objeto de nuestro estudio aquí, ni fue sólo Inglaterra la que motivó la frase objeto de nuestra desinquietud. Son también los hijos de una y otra: las ex colonias del continente americano, los desheredados de las Antillas y de
Sur América los que levantaron su voz, que no por estar emancipados de la patria potestad pueden ni deben renegar de su origen.
Los americanos del Norte vinieron á la vida política ya preparados para la libertad; los hidalgos ingleses venían á la Virginia, á la Georgia, á las Carolinas, á Maryland, á Pennsylvania á hacer patria, á quedarse allí definitivamente, mientras que los Peregrinos, en la Flor de Mayo, emigraban en busca de libertad religiosa, y los holandeses y los suecos, al establecerse en Nueva York y Delaware, iban dominados por un espíritu también de libertad. Esto sucedía desde los comienzos del siglo XVII. Pero no fue hasta muy entrado el XIX, que empezaron á llegar á la América española los verdaderos factores colonizadores, los que venían á regar este suelo con el sudor de su frente. Antes los colonos eran frailes 6 empleados, factores muy poco á propósito para el trabajo fundamental en la formación de los pueblos.
Pero no existe en América esa línea divisoria tan exacta que caracteriza los límites nacionales en Europa. La influencia de las otras naciones europeas, de la misma Inglaterra,
Alemania, Francia, Italia, hasta de Turquía, se ejerce entre las ex colonias; mientras que en esa misma nación norteamericana, las dos terceras partes de ella, desde California hasta Florida, desde el Erie hasta Tejas, son de origen latino, y aunque hoy no hablen inglés sus habitantes, no están aún derribados los solares de sus progenitores en Castilla ó Andalucía, en Aragón ó Valencia, en Bretaña ó en Orleans.
El conjunto, la colectividad nación es distinta en una ú otra sección. Y no es porque ni una ni otra hayan dejado de tener puntos afines, porque humanos todos son, pero unos y otros tienen que considerarse de distinta manera; los medios de gobierno, los métodos de vida, el carácter varían y, por tanto, necesitan tenerse en cuenta. Es muy difícil creer que Washington, á pesar de su patriotismo, de su talento, de su honradez intachable, jamás hubiera podido vencer á Canterac 6 á Laserna, mientras que Bolívar nunca hubiese obtenido las espadas de Burgoyne ó de Cornwallis.
Bien se están Saratoga y Yorktown para nuestros hermanos del Norte, nosotros tenemos bastante con Carabobo y Ayacucho.
Si Cochrane y Michael Brown, de pura sangre inglesa, coadyuvaron á la independencia de Chile 6 la Argentina, en cambio Lafayette, Rochambeau y otros muchos ayudaron á darle libertad á América antes que á su misma Francia.
Pero basta ya de disquisiciones político-sociales, necesarias para estimar la condición de los pueblos de cuya Masonería, reflejo de su sociedad en general, vamos á ocuparnos ahora.
Dígase lo que se quiera, al desarrollarse nuestra Institución en Inglaterra en el siglo XVII no dejó de tener múltiples tropiezos; la época de transición, el período anterior al establecimiento de la Gran Logia, hasta que no se definió bien el aspecto especulativo del nuevo organismo, fue de prueba, y aun mucho después de funcionar la Gran Logia, cuerpo que se juzgó necesario, como acto de centralización para la defensa propia, estuvo expuesta á caer más de una vez, y si se salvó fue por tener en su seno una gran parte de la aristocracia inglesa, que con su influencia le servía de barrera. Conocidos de todos los que estudian son los ataques que por la Prensa se le hacían, los millones de grabados en que se la ridiculizaba, las procesiones en que los londinenses se burlaban de ella y hasta el ataque rudo del clero católico al fundar éste la asociación de los gormógonos, única y exclusivamente para hacerle la contra á la Masonería.
De todos esos ataques triunfó la Masonería, no sólo por la bondad de su causa y por la excelencia de sus defensores, sino por la cohesión de sus miembros; pero, á pesar de todo, no pudieron evitarse las disensiones intestinas; hubo cismas, hubo antiguo Sr, hubo modernos y hubo, peor que todo eso, los inventores de Liturgias y Ritos que empezaron á desnaturalizar lo hecho. Del único grado primitivo, salió otro, y de ese, otro más, porque por algún tiempo reinaron sólo llamándose Masonería Primitiva. Pero no tardó en llegar el de Maestro de Marca y el del Arco Real, que se daban hasta ayer casi en la Gran Logia y, como si fuera poco, aparecieron en la lid el de Marinos del Arca Real, el de la Cruz Roja de Constantino, la Real Orden de Escocia, los múltiples de Templarios et cit  de eceteris en Inglaterra; que si á América nos referimos, ahí está Webb, que en sus nuevas Liturgias se encargó de variar lo inglés y hacer el Rito americano, y después fueron los mismos americanos los que, levantando el estandarte del Rito Escocés, que aunque fundado en Francia, estaba ya casi exánime, organizaron el actual para regarlo en seguida por el mundo entero. Los congresos y las convenciones se sucedieron, variando algunos, como el de Baltimore en 1843, la  manera de ser antigua de la Logia, haciendo que se trabajara allá en Cámara de Maestro. Se estuvo
á punto de establecer una Gran Logia General y, como consecuencia del fracaso de esa idea centralizadora, vino la reacción, y el resultado es que esa misma Liturgia masónica, única después que se establecieron los tres grados primitivos, no sea exactamente igual en Boston que en Filadelfia, en Tejas que en New York, en Oregón que en Louisiana, y cuidado que si á las leyes llegamos, nos encontraremos en un verdadero caos, lo que es lícito en un Estado no lo es en el otro: la perfectibilidad física, la jurisdicción exclusiva, la cruzada antialcohólica, las joyas, los adornos, todo varia.
Eso es en lo que toca á la forma, que en cuanto al fondo, si es verdad que como país próspero las Arcas de los Tesoros están repletas y que hay Asilos y se socorren viudas y necesitados y se ostentan soberbios Templos, también es cierto que se cometen algunas extralimitaciones que constituyen verdaderos delitos, cuales son las de no respetar la autonomía de las Grandes Logias y querer imponerse unas á otras.
Pero no es eso sólo: en ningún país del mundo ha jugado la Masonería el papel político como lo ha hecho en los Estados Unidos.
En ningún otro ha existido el partido antimasónico que, como tal, tomara parte en la cosa pública y acudiera á las elecciones municipales y de Estado y Presidenciales; su influencia arrebató á Henry Clay, Gran Maestro de Tennessee, la Presidencia de la República y hombres como Seward y Thurlow Weed y muchos más nos hicieron la guerra. Es cierto que este partido no lo formaban masones, pero, con franqueza lo decimos, fue provocado por ellos, por su intransigencia en el asunto de William Morgan.
Esa es, hermanos, la Masonería que habla inglés.

Conferencia en la leída de la Asociación de Veteranos Masones a la Logia "Unión Ibérica" de los Vall.', de la Habana, la noche del 21 de Febrero de 1910, por el ll.'. y Pod.'. h.'. F. de P. Rodríguez  Gr.-. 33.
Publicada en el Boletín de Gran Oriente español  24-12-1910


miércoles, 4 de junio de 2014

La Habana viaja hacia el pasado y hacia lo rural

por: Leonardo Padura

En su célebre conferencia dedicada a La Habana (filmada en los años
1970) Alejo Carpentier evocaba los días de su adolescencia, en las primeras décadas del pasado siglo, cuando, a pesar del rápido crecimiento de la capital cubana, los límites entre la rural y lo urbano todavía eran difusos.
Por ese entonces el “campo” aun solía meterse en la ciudad de las más disímiles formas, y el novelista recuerda como ejemplo muy notable el de las lecherías, donde se vendía la leche fresca, recién ordeñada de las vacas que, esa misma mañana, habían sido traídas desde los corrales cercanos a la urbe por unos recorridos fáciles de seguir a través del hedor y la presencia física de las deposiciones que los animales iban dejando a su paso.
Ya hacia los finales de la época histórica que recorre la evocación
carpenteriana (1912-1930), La Habana era una ciudad con las características fundamentales de la capital moderna y “el campo” se había retirado fuera de sus lindes.
Mercados y negocios de diverso tipo, cada vez más adecuados a la vida del siglo fueron surgiendo no solo en las zonas más comerciales, sino en los barrios de la periferia. Incluso, conceptos como el de la tienda por departamentos y lo que hoy se conoce como mall ya tenían una larga presencia habanera (ahí está, aun de pie aunque llena de heridas, “La Manzana de Gómez” ). Surcada por nuevas y cada vez más amplias avenidas, lo urbano se imponía definitivamente y daba la fisonomía que la ciudad mantuvo hasta la década de 1980.
La llegada del período especial, al despuntar el último decenio del siglo
XX fue una conmoción para toda la sociedad cubana y especialmente para su economía, desde los niveles macros hasta los más individuales. Fue ése un momento en que comenzó un proceso regresivo de lo urbano que ha sido llamado la ruralización de la ciudad que, en ciertas urbes del interior de la república, llegó a alcanzar niveles alarmantes. Varios signos muy visibles y otros menos evidentes se conjugaron para ir conformando ese proceso.
Un elemento sin duda catalizador de todo el fenómeno fueron las migraciones masivas del campo a la ciudad y del interior a la capital, que empujó a grandes masas de personas en busca de unas posibilidades mejores para su existencia (o simple subsistencia), al punto de que el gobierno trató de regular esos desplazamientos internos con leyes que no parecen haber sido especialmente eficaces. Con esas personas, de hábitos específicos, muchas veces marcadamente rurales, y el crecimiento paralelo de una marginalidad citadina provocada por la propia crisis y las múltiples dificultades cotidianas, La Habana fue sorprendida por acciones como la de colocar ollas en las aceras para cocinar con leña, la cría masiva de cerdos incluso en el interior de viviendas con mínimo espacio y la venta callejera de productos agropecuarios.
Todas esas manifestaciones, sumadas al deterioro acumulado, y para ese entonces acelerado, del componente físico de la ciudad (edificios, calles, aceras, alcantarillas, espacios públicos), La Habana fue alejándose rápidamente de su anterior esplendor y adquiriendo la imagen de Feria de los Milagros con un marcado sabor campestre, surcada por arroyuelos de aguas albañales, lagunas en las furnias callejeras, parques convertidos en solares yermos o vertederos.
Lo peor de todo fue que ese espíritu de abandono caló en la conciencia de sus moradores ancestrales o recién llegados, hasta profundidades peligrosas. En las últimas semanas, al calor de las primeras medidas ya en práctica para la actualización del modelo económico cubano, La Habana ha recibido un nuevo impulso en su proceso de ruralización: apresuradas construcciones de zinc para la venta de cualquier artículo, esquinas tomadas por vendedores de productos agrícolas que colocan la mercancía directamente en el cajón en que han sido transportadas, el incremento masivo de la cría de cerdos que luego nutrirán mercados y rústicos puestos de ofertas gastronómicas que se van expandiendo por todo el territorio, en un avance geométrico, sin orden ni concierto, sin respeto por el urbanismo ni demasiadas preocupaciones por la salubridad.
Esta avalancha de lo rural y lo efímero se suma a la situación ya existente desde los años 1990 y no superada en la mayoría de los casos (calles intransitables, edificios derruidos, casas mal pintadas o jamás pintadas, rejas sin un atisbo de intención estética, criaderos de cerdos en jardines y patios), creando una sensación de retroceso más que de progreso, de vuelta a los orígenes más que de evolución.
Sin lugar a dudas la causa de este fenómeno es en primer término económica, aunque en sus manifestaciones tiene un fuerte componente social y cultural. Si bien la supervivencia y la búsqueda de alternativas es una reacción inmediata con la que los cubanos tienen que luchar, también resulta evidente que la falta de controles, la degradación de las costumbres, la falta de sentido de respeto por el derecho ajeno, la imposición de la ley del más fuerte, el más inculto, el más pícaro, y la filosofía de que “hay que resolver”, al precio que sea, están bullendo en la misma olla callejera donde se deteriora el aspecto y la cultura de la ciudad.
La ruralización de La Habana (algunos llaman al proceso como haitianización”, para hacerlo más doloroso y específico) es una realidad con la que ya estamos conviviendo, y tanto que muchas veces ni siquiera reparamos en ella, como si ver un carretón de caballos o un cerdo paseado como un perro fuese lo más natural del mundo en una capital del siglo XXI.
Pero si lo miramos con detenimiento, costaría trabajo admitir que en la época de las grandes superficies comerciales, de la lucha por la conservación y el reciclaje, en tiempos en que se sabe que el mantenimiento de la higiene es uno de los elementos esenciales para el buen funcionamiento de un sistema de salud, La Habana y Cuba, en general, se estén moviendo en sentido contrario, como si hubiéramos abordado una máquina del tiempo enganchada en la marcha atrás, sin que se vislumbre un muro de contención para ese proceso de deterioro que afecta por igual lo físico y lo moral, lo material y lo espiritual.

Enviado por el H:.Tomás Pina Alonso

Yo frente al monumento a  Martí en el Parque Central

Junto al "Caballero de París", Convento de San Francisco


Aquí  en la plaza de la Catedral. Estas fotos son de hace tres años,como  extraño a mi Habana Vieja!, aunque soy del Cerro.